miércoles, 25 de diciembre de 2013

La Navidad

La navidad me gusta mucho. En ella ponemos el árbol y el Belén, viene la familia, no hay colegio y también vienen los Reyes.

Este año en noche buena ha venido mi abuela y hemos cenado y jugado a un juego de mesa y en Navidad he ido a casa de mi otra abuela. La nochevieja la hemos celebrado en mi casa con la familia de mi madre y el año nuevo en casa de mi tía.

Estas navidades no he ido a la cabalgata aunque la he visto un poco por la televisión.

Los Reyes Magos me han traído muchas cosas bonitas.

Caminantilla, 10 años

A la redacción de Caminantilla le faltó un poco de lirismo y salero. Pero aquí llega el alma de la fiesta a desearos...

¡Feliz Navidad!

lunes, 16 de diciembre de 2013

Peter Pan; de James Matthew Barrie

"Pues bien, Peter Pan salió por la ventana, que no tenía barrotes. Sentado en la cornisa, podía ver a lo lejos unos árboles, que sin duda eran los Jardines Kensington; y cuando los vio se olvidó por completo de que en ese momento era un niño en camisón, y salió volando directamente por encima de las casas a los Jardines. Es maravilloso que pudiese volar sin alas, pero en su lugar sintió un tremendo hormigueo y... quizá todos podríamos volar si estuviésemos convencidos de nuestra capacidad de hacerlo como lo estaba el intrépido Peter Pan aquella tarde."
Peter Pan en los jardines de Kensington


"Los piratas desaparecieron entre los árboles, y al cabo de un momento su capitán y Smee se encontraron solos. Garfio lanzó un profundo suspiro; y no sé por qué fue, quizá por la belleza serena de la noche, pero lo cierto es que le entraron ganas de confiar a su fiel contramaestre la historia de su vida. Habló mucho tiempo y de todo corazón, pero Smee, que era más bien estúpido, no entendía de qué se trataba.
Hasta que oyó la palabra Peter.
-Y sobre todo-dijo Garfio apasionadamente-quiero a su capitán Peter Pan. Fue él quien me cortó el brazo."
Peter Pan y Wendy
SINOPSIS
El germen de esta fantasía inolvidable se gestó en los paseos que Barrie daba por los jardines de Kensington junto con los hijos pequeños de un matrimonio amigo, a los que contaba historias de hadas. Peter Pan en los jardines de Kensington (1906) es el título del relato donde aparece por primera vez Peter Pan, y en él se nos revelan las costumbres de las hadas del jardín de Kensington y la historia de un bebé que dejó de ser un niño como los demás para jamás crecer y quedarse a vivir en el parque. 
 Peter Pan y Wendy (1911), como todo el mundo sabe, es la historia de tres niños ingleses que una noche, tras recibir la visita de un extraño ser que tiene poderes mágicos y se llama Peter Pan, salen volando con él hasta llegar al sorprendente país de donde procede: la isla de Nunca Jamás. Allí, acompañados por el hada Campanilla, vivirán divertidas y peligrosas aventuras entre indios, fieras y una banda de piratas capitaneada por un archivillano llamado capitán Garfio. La presente edición reúne el relato Peter Pan en los jardines de Kensington (con ilustraciones a color y blanco y negro, de Arthur Rackham) y la historia completa Peter Pan y Wendy (con ilustraciones a color de Mabel L. Attwell y Flora White, y dibujos de F.D. Bedford). Con ella, Valdemar quiere hacer su particular contribución a inmortalizar el mito del niño que no quiso crecer.
Hoy he soñado que volaba. Iba de una habitación a otra de mi casa haciendo equilibrios sobre el aire, cayendo a veces unos centímetros hacia el suelo, recuperando a continuación altura como un pájaro inexperto. Al final, cuando me veía segura, decidía salir a la calle a volar más alto. Abría la puerta de entrada y a punto estaba de subir al cielo, cuando aparecían mis padres y me decían que estaba loca, que dejara de jugar y de hacer el tonto y que volviera a casa. 

Yo era Peter Pan (aunque él escapó por la ventana) y mis padres el Capitán Garfio. Yo el niño, y ellos el adulto que se esfuerza por enterrar su inocencia para siempre. Así que, qué mejor momento para hablaros de él, del niño que no quería crecer. 

Con Alicia (la del país de las maravillas) no intimé demasiado en su momento, pero con Peter (el del país de Nunca Jamás) ha sido muy distinto. He disfrutado mucho de la prosa y la ambientación de cuento de hadas a la que nos traslada J.M. Barrie; mucho de su visión del mundo desde un punto de vista tan infantil, tierno y mágico. Entre eso y la edición ilustrada de Valdemar, me he vuelto a sentir una niña pequeña leyendo un cuento. 

La primera parte de esta edición, Peter Pan en los jardines de Kensington, nos habla un poco de los jardines y un poco de los orígenes del personaje. 
En este pequeño relato, dividido en capítulos cortos, Peter Pan es sólo un bebé. Acaba de nacer, y por lo tanto no es aún humano del todo, sino que tiene un poco de pájaro (porque los bebés nacen de huevos y los pájaros se los llevan a sus mamás). Así que un día, mientras su madre duerme, sale volando por la ventana y llega a los jardines de Kensington. Allí se quedará a vivir una buena temporada, pensando que su mamá tendrá abierta siempre la ventana para él. 
En cuanto a los jardines, los conocemos al principio: la voz de un adulto que le habla a un niño nos lleva de paseo por ellos y nos va descubriendo sus recovecos y anécdotas. Por las mañanas los pequeños juegan entre sus árboles y sus caminos, vigilados atentamente por sus niñeras o madres. Y por las noches… por las noches salen las hadas y los árboles caminan

Pero la mayor proporción del libro está ocupada por la historia de Peter Pan y Wendy, que es la que todos conocemos por sus adaptaciones al cine. Mi idea al empezar esta lectura era comprobar si había algo nuevo que descubrir más allá de la historia para niños que vi hace tanto tiempo en las películas: algún mensaje entre las letras de la historia original, cambios en la trama… 
Los recuerdos de la película de Disney están algo borrosos en mi memoria, pero he tenido la sensación de que muchísimas cosas eran calcadas. Aunque la trama no me ha sorprendido en exceso, sí que lo ha hecho la narración, en la que abundan pequeños detalles que te hacen penetrar un poco más allá y encontrar nuevos significados y mensajes. Y es que, como ya he comentado, la prosa de Barrie está llena de dulzura e inocencia, casi como si nos hablara un niño pero con la poesía y el ingenio de un adulto.
Cuando llegamos a Nunca Jamás nos encontramos a todos en plena faena:
"Esa noche, las fuerzas principales de la isla estaban ocupadas de la siguiente manera: los niños perdidos estaban buscando a Peter, los piratas estaban buscando a los niños perdidos, los pieles rojas estaban buscando a los piratas y los animales salvajes estaban buscando a los pieles rojas. Iban dando vueltas y más vueltas por la isla, pero no se encontraban porque todos iban al mismo paso." 
Peter Pan es un ente libre, y ya no sólo porque puede volar. Es verlo moverse y uno se lo imagina capaz de todo. Siempre, siempre está alegre. Su despreocupación llega a tal punto que, al principio, Wendy le tiene que repetir que es Wendy para que se acuerde de que la ha conocido; además, enseguida olvida todo agravio que se comete contra él. Tampoco quiere ir a la escuela, y luego a la oficina; no quiere hacerse un hombre, ¡sería un espanto si al despertarse un día se descubriese con barba! Prefiere vivir con las hadas en las copas de los árboles. Admitámoslo: Peter Pan sabe cómo vivir bien.
Y Garfio. Él también tiene su atractivo como personaje; su pequeño corazoncito. Sumamente preocupado por ser educado, asesina sin embargo a golpe de garfio a todo el que le lleva la contraria. Cuenta con varias situaciones sutilmente cómicas que suele compartir con Peter, y ambos protagonizan uno de los mejores momentos: la lucha "final". Una lucha por la que todos pasamos: la del niño que fuimos con el adulto que se va imponiendo en nosotros.
"-Pan, ¿quién y qué eres? -gritó con voz ronca.  -Soy la juventud, soy la alegría -respondió Peter al azar-. Soy un pajarillo que se ha caído del nido." 
El desenlace creo que sí que no estaba en la película. De no encontrarme en público se me hubiera escapado alguna lágrima, una pequeña. Y mirad que no es tan trágico, pero hay modos de contar las cosas que llegan al fondo del alma. 

Es una novela llena de citas para enmarcar. No olvidaré al Londres mágico de Barrie, a los bebés-pájaro que hablan en el idioma de las hadas, a las mamás que son las únicas que les entienden, al Peter Pan alegre y siempre niño, a la celosa de Campanilla, al Garfio acomplejado, a mamá Wendy, a los dedales que son besos y los besos que son dedales... ni la idea de que todos somos capaces de"volar" si de verdad creemos que podemos hacerlo.


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